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Toda la vida es cuento

Posted by on 3 febrero, 2014

Marga estaba que se subía por las paredes, y es que esta niña ¡parece trillizas por lo menos!. ¿Qué demonios se le pasará por la cabeza cuando hace lo que hace? Tiene unas ocurrencias que ya le gustaría investigar al mejor equipo de psicólogos de Standfor, porque ella no encuentra sentido ninguno a la imaginación de la niña con la realidad. A Marga realmente le motiva su currito de las tardes cuidando a la pequeña Alicia porque se lo toma como si la pequeña fuera un objeto de estudio. Que nadie se asuste, ni la mete cables por la nariz, ni le pincha con un punzoncito ni nada. Marga sale del instituto, come en su casa y a las 16:00 se planta en el 3ºB para coger el relevo a la madre de Ali. Da un beso a la niña, le sonríe y se pone a jugar con ella o sencillamente se sienta a observar sus ocurrencias.

En el mundo de Alicia una manta puede ser un mar y las arrugas sus olas. La aspiradora, que duda cabe, es un curioso “dragón-cuellilargo” , y una silla es para la princesa Alicia, un torreón donde a veces está atrapada (como Rapunzel) y otras es su pequeño refugio. Una puerta de pronto puede ser las fauces de un enorme monstruo y entonces se niega a entrar en la habitación, mira a Marga sorprendida, con los ojos como platos sorprendiéndose enormemente de la insensatez de la adolescente, que se supone debe cuidarla y así de pronto, ¡no se le ocurre otra idea que echarla a las fauces de un enorme monstruo!

Tantas cosas le pasan por la cabeza a Alicia, que Marga hace intentos por recordar su imaginación de niña, qué se le pasaba a ella por la cabeza, cómo cambiaba ella la realidad de las cosas…y algo que le sorprende aún más: ¿a dónde se marcha esa capacidad de admirar cosas?

Marga despierta un sábado por la mañana con el kikirikí del despertador que ha olvidado desconectar, lanza la mano para apagarlo y…no…¡espera!…¿esto tiene plumas? ¡Ay! ¡Me ha picado!, se incorpora abriendo los ojos y su despertador ¡es un gallo de verdad!, ¿qué demonios pasa?

Marga se levanta casi de un salto y al ver que la lámpara que cuelga del techo es una tortuga bostezando, sale corriendo de la habitación hacia el lavabo. Se echa agua fresca en la cara, y cuando se mira al espejo, ve ¡que hay peces dentro!. Se apoya en la puerta y tratando de calmarse, cierra los ojos e intenta recordar si ayer dejó sin vigilar su copa y alguien pudiera haberle metido alguna droga.

Entonces intenta relajarse, pensando que si es una droga al cabo de varias horas puede que se le hayan pasado los efectos. Para comprobarlo va a buscar información en la enciclopedia, -algo sobre el LSD ¡que se yo!- y descubre que son sandwiches de lechuga…, decide ir a la cama y quedarse ahí esperando, ….pero descubre que sus sábanas son mares con olas y no está como para ponerse a nadar ahora…

Sale de casa y camina hacia lo que ella creía era el metro, ¡que resulta ser el estómago de una ballena que le engulle como a Gepetto!. Y mira hacia un lado y ve a la tortuga que fue su lámpara caminar junto a otra explicándole indignada:
- Las gacelas son rápidas, y las tortugas lentas…Sí, bueno, ¡¡depende de para qué!! ¡¡Me parece increíble q se hagan afirmaciones tan rotundas!! ¿¿Cuánto tarda la tortuga en fabricar su caparazón?? Pues lo q tarda en conseguir salir del huevo. ¿Y una gacela?, ¡¡la gacela no ha empezado a diseñar el caparazón cuando muere!! ¿¿Quién es la rápida entonces??

Marga las mira sorprendidísima, ¿qué demonios le pasa? ¿A dónde puede ir? Y mientras se queda parada y mirando fijamente a las tortugas desaparecer en una esquina, nota que un brazo de colores le coge una mano, la hace girar sobre si misma, y descubre a un saltimbanqui, que la mira fijamente con ojos de enamorado, y sonriéndole recita que:

Y dicho esto le estampa un beso en los labios y se marcha corriendo, cuando Marga sólo tiene tiempo de gritar .

Y aún no sabe que le pasa, pero decide que esta debe ser la oportunidad que estaba esperando para poder entender a Alicia. Entender a Alicia y a todos los niños del mundo. Y que quizás consiga entender a donde se marcha la capacidad de imaginar.

Marga no sabe a quien debe preguntarle esto ¿Será como un Mago de Oz que guarda la imaginación? ¿O serán frasquitos que se acaban a veces a los 7 años, otras a los 12? ¡Y empieza a corretear y a intentar comprender!

Y de repente, frena en seco, dejando de buscar a un lado y a otro a ningún mago, o un duende o un hada que le expliquen. Y sin saber de donde viene esa certeza, como una idea, una inspiración que aparece de repente, se da cuenta de que es un cuento y en un cuento es posible todo y nadie se extraña de nada. Que no hay por qué explicar que un erizo hable tu mismo idioma, sencillamente es así. Y entonces descubre que ella, que se creía simple y llanamente una adolescente en el mundo real, descubre que el poder de convertir la vida en cuento está dentro de sí misma.

de 2002

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