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Mira por donde pisas

Posted by on 27 febrero, 2012

 

Normalmente pensamos que el suelo no es más que eso que vamos pisando,  algo que nos hace de soporte y punto. Lo damos por seguro, por hecho. Está ahí, y basta.

Pero el suelo es un ecosistema en sí mismo, es algo vivo, que respira, que se alimenta, y de sus digestiones se alimetan las plantas…de las cuales nos alimentamos.  El suelo tiene bacterias, tiene lombrices, tiene hongos, tiene pequeños invertebrados. Tiene materia orgánica, y tiene minerales. Tiene agua, tiene oxígeno. Un suelo puede ahogarse, asfixiarse y empacharse.

Peeero como es algo vivo, también lo podemos matar. Cada vez que alguien dice que el suelo no es nada, muere 1 hectárea de suelo en el mundo, como las hadas. No, es broma, el problema real es la desertizació, y el agotamiento de los suelos. Le hemos pedido al suelo que nos de el triple de cosechas que nos daba antes, porque nos apetece eso de comer tomate en toda época del año. Y le hemos drogado para conseguirlo,y lo hemos conseguido un tiempo. Igual si te piden el triple de productividad y te dan cocaína, eres capaz de conseguir llevar el ritmo durante un tiempo. Pero tú y yo sabemos que no va a durar para siempre. No durará mucho antes de que colapses por agotamiento. Eso le pasa a nuestros suelos ahora mismo. Estamos perdiendo suelo a un ritmo 10 veces superior de lo que se produce de forma natural (Francisco López Bermúdez, catedrático de Geografía Física de la Universidad de Murcia) .

http://www.agenciasinc.es/esl/Entrevistas/Perdemos-suelo-a-un-ritmo-diez-veces-superior-de-lo-que-la-naturaleza-recupera

 

Las plantas necesitan minerales del suelo, y sus macronutrientes son Fósforo, Nitrógeno y Potasio. Les venimos echando eso de manera artificial, con químicos. Pero eso ha matado los organismos del suelo que de forma natural podían convertir la materia orgánica en esos minerales. Por eso, seguirán necesitando más y más para conseguir los mismos efectos (el ejemplo de la cocaína es muy apropiado, leches).  Pero llega un punto en el que ya no vale echar más.

La falsa Revolución Verde (por no confundirse con otras que últimamente tb se llaman así: la supuesta revolución del uso de petroquímicos en agricultura), no responde a un aumento del rendimiento del cultivo. Esto es así porque no responde bien a la Tasa de retorno (relación entre energía invertida por energía obtenida), lo que se relaciona en Economía con la llamada Ley de Rendimientos Decrecientes:

Tengo 2 parcelas de misma superficie.  A la parcela 1  le aplico 100 kcal (en forma de trabajo y compost), y a la 2 le añado 700.

La parcela1 me devuelve 1000 kcal, y la parcela2, 2000 kcal… puede parecer que es más productiva la segunda, pero en realidad, estoy necesitando aplicarle 7 veces más energía para que me devuelva el doble.

Si a esto, además, le añadimos una escala temporal, veremos que mientras la parcela de 100 kcal mantiene su rendimiento, con variaciones, claro, pero manteniéndose en ese rango. La parcela 2, en cambio, cada vez requerirá de más kcal de entrada, para dar cada vez menos kcal de salida: porque el sistema no se autosostiene, y de hecho, es síntoma de que se está agotando. Al cabo de 50 años, parcela 1 se mantendrá productiva. Parcela 2, estará agotada, ya no producirá nada.

Pues lo que ha venido sucediendo es que nos hemos empeñado en tratar nuestros suelos según el tratamiento de la parcela 2.

¿Cómo revertimos esto? Apoyando la agricultura ecológica, pero por favor, no hace falta hacer el ecopijo, yendo a comprar cosas del otro lado del planeta. Las ciruelas ecológicas de Perú, son ecológicas en Perú. Según van haciendo un viaje en barco o en avión hasta nuestras tiendas “eco”, pierden ese ecologismo.

Así que apoya lo local, las variedades locales, los alimentos. Tenemos nuestras legumbres, nuestros cereales, nuestras frutas y nuestras verduras. No hace falta comer bayas asiáticas, ni cereales de latinoamérica en la cuenca mediterránea.  No se trata de patriotismo estúpido, se trata de que cada variedad tiene su lugar. Cada variedad tiene su adaptación a un territorio (sí, lo sé, los tomates y las patatas se trajeron de américa, peroeso da para otra entrada, el factor tiempo) .

Aprendiendo a consumir de temporada, porque a estos suelos les hemos dado esa caña, por querer comer cosas que no estaban de forma natural en esa temporada.  Además, en general, suele haber bastante relación entre la temporada de cosecha de distintos alimentos, y los nutrientes que más necesitamos. No se trata tando de que la naturaleza sea sabia, en un sentido de “conciencia” y nos quiera cuidar, como en e hechod e que llevamos comiendo eso en esos momentos y a eso nos hemos hecho. Naranjas en septiembre y octubre, fresas en abril, coles en invierno…

Intentando reducir nuestro consumo de carne, aumentando el de verduras, cereales, legumbres y frutas. Y mejor que si se come carne,q ue sea ecológica, claro. Porque muchas veces es la producción de pienso para la industria cárnica la que provoca mayor agotamiento de suelos, además de destrucción de bosques y expulsión de tribus de los territorios que siempre han ocupado.

Y si tienes un huertito…deja de utilizar tanto petroquímico. La agricultura tradicional (la de antes de la industrialización) y su revisión ecológica, así como otros descubrimientos y aplicaciones, llevan ya tiempo dando soluciones (y más importante, prevenciones) a muchos de los problemas de los huertos!!.

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