Calidad de vida.
Entienden por ello los individuos materialistas, llevar cierta calidad de vida implica tener un empleo estable, con buen sueldo, pagando una hipoteca, manteniendo una familia, tener un coche, estar hasta el culo de aparatos tecnológicos… Llegando a ser una buena calidad de vida si aquel vecino del quinto dejara de ser del quinto para habitar en un chalé con piscina, garaje y dos cochazos; que lleva una empresa cuyos beneficios aumentan incluso en tiempos de crisis, estar hasta el culo de aparatos tecnológicos… Y por consiguiente, tener una calidad de vida excelente por haberse “comido (expoliado) el mundo” significa tener una mansión, llevar a sus espaldas una gran empresa y estar hasta el culo de aparatos tecnológicos. Para tan indeseables sujetos la vida se reduce a conseguir ingresos, acumular riquezas y tener muchas cosas.
No claro, por supuesto que no todo lo que se compra es material, tangible, visible, observable, tocable, rompible. También está privatizada la cultura. Pero la cultura privatizada se puede considerar incultura pero no toda la incultura que se vende es incultura y por tanto solo una minoría vale la pena. En cierto modo, tener una calidad de vida se ppdría traducir por bienestar, que según esos rancios materialistas llamados neoliberales, “más tienes, más vales”. El tener éxito en la vida está relacionado con éste tema. Tener éxito en la vida se podría traducir por haber empollado como ningún otro empollón para entrar a la Universidad, hacer una carrera y encontrar un trabajo “de envidiar”. ¿Luego qué? Todo lo expuesto anteriormente no es más sino el reflejo de la deshumanización que implica llevar una vida siguiendo el esquema neoliberal siendo todo aquel ser racional cuya razón se va evaporando poco a poco dejando vía libre al dominio del deseo.
Entonces éste término resulta nauseabundo, un término vacío de contenido pero lleno de contenido irracional que vale mucho dinero pero ni pizca de valor. A calidad de vida respondo con cantidad de irracionalidad sobre dominio racional. No se considera tener una buena calidad de vida el conseguir un empleo estable pues simplemente es la perpetuación voluntaria de la esclavitud y la resignación; tampoco lo es tener que estar pagando durante una millonada de años una hipoteca para poder tener un techo pues es condenarse. No se considera tampoco una buena calidad de vida tener que estar aburrido en las oficinas o estar saturado de papeles, pitidos del teléfono, mensajes en la pantalla de ordenador y empleadxs lameculos pues resulta un suicidio y una renuncia nuestra naturaleza; tampoco lo es llenarse hasta el culo de aparatos tecnológicos pues nos hace más vagos y dependientes de aparatitos sin valor pero con mucho valor monetario. Tampoco considero calidad de vida el poder pagarse viajes al Caribe, conciertos de músicxs comerciales, museos de idioteces o de arte pasado y presente de moda. Pues todo ello implica dejarse llevar por el deseo creado irracionalmente por el marketing.
¿Entonces qué? Ni calidad de vida ni bienestar. Quizá sí. Pero son relativos y es una agresión, un insulto a la humanidad si ésas palabras son escupidas desde las bocas de lxs neoliberales. Tener una buena vida no es trabajar por un salario, es trabajar voluntariamente en algo que sea agradable para el individuo. Tener una buena vida es poder hacer lo que uno quiera sin tener preocupaciones teniendo en cuenta no causar daños físicos, materiales o psicológicos a terceros o perjudicar a la naturaleza. Tener una buena vida implica poder gozar de la cultura libre, propiedad de todxs; tener curiosidad por el conocimiento y la instrucción. Tener una buena vida es poder desenvolverse, comunicarse y relacionarse con semejantes sin prejuicios. Sobre todo, tener una buena vida implica satisfacer las necesidades sin necesidad de acumular riquezas materiales, gozar de plena libertad y del uso de la razón. En pocas palabras, en lo material solo podremos encontrar nuestra parte irracional. Si nuestros deseos nos guían, nos convertimos en meros objetos.
Salud, librepensamiento y calidad de vida sin autoridad.












