Campaña por la reflexión sobre el uso de drogas[1].

Después de publicar dos panfletos sobre la cuestión de las drogas, (el primero de ellos para llamar a la reflexión sobre el uso de drogas en los espacios, ambientes y momentos de lucha y el segundo como necesaria aclaración sobre la presentación del libro Borracheras No de Félix Rodrigo Mora en la II Feria Anarquista del Libro de Sevilla), creemos necesario emitir este comunicado presentando, de una manera más extensa y detallada, los argumentos y reflexiones que motivan que llevemos una campaña permanente relacionada con las drogas.

A raíz de nuestro recorrido por el panorama libertario (y por la sociedad en general), hemos venido observando como el uso de drogas en los espacios, situaciones y momentos de lucha suponen un problema. Entendemos que el consumo de tóxicos (mayormente alcohol y cannabis, pero también otras drogas), es un factor que acaba con la lucha o bien disminuye en mucho su efectividad y virulencia, al ser una fuente de evasión de una realidad de la cual no hay que escapar, sino que hay que combatir. Además, merma algo que es primordial para la consecución de una lucha verdaderamente efectiva, la reflexión consciente y despierta, el estado de alerta y la capacidad creativa y de esfuerzo.

En efecto, la tarea que tenemos les anarquistas contemporáneos es, ni más ni menos, que comenzar desde cero, autoformarnos y tomar conciencia de la realidad que nos rodea y en la cual estamos inmerses para poder plantar cara acercándonos a nuestro ideal. Con la represión y el poder mediático de un Estado mil veces reforzado, la tarea que nos toca es colosal, no caben aquí pues ni las borracheras ni los “morados” ni la juerga inconsciente, consumista, individualista y alienante. Cabe la creatividad, la reflexión, el esfuerzo y la puesta en común de estrategias, experiencias y aprendizajes en un entorno sano. No podemos picar el anzuelo, es el Estado el que viene introduciendo el consumo de alcohol y otras drogas a través de sus aparatos de propaganda y otros medios. Antes que luchando, nos quieren ver drogades, borraches y sumides en una vorágine de autodestrucción, esto es algo obvio.

A menudo, hay personas que opinan que promover la abstinencia de las drogas es algo reaccionario, se nos acusa de moralistas, ¿hay algo más revolucionario que pretender mantenernos conscientes para luchar de una forma más efectiva contra el Estado y el Capital? ¿hay algo más reaccionario que mermar nuestras capacidades y aptitudes autodestruyéndonos con el consumo de sustancias de las cuales el Estado saca ingentes beneficios económicos, a la par que prácticamente acaba con la capacidad de lucha de sus enemigues potenciales? Se nos acusa también de “decir a la gente lo que tiene que hacer”, sin embargo, ese no es nuestro propósito, pues, como anarquistas, defendemos la libertad individual de cada cual para tomar la sustancia que le venga en gana. Nuestro propósito no es prohibir nada a nadie, sino llamar a la reflexión sobre el problema de las drogas en relación con la lucha social para conseguir incrementar el número de compañeres conscientes de este problema y que luchen por solucionarlo.

Muchas personas argumentan que puede existir una relación con las drogas más “responsable”, que no se base en excesos, que se haga de forma consciente, etc. Nosotres respondemos que hacer apología de un uso “responsable” de drogas en pos de pretendidas virtudes de dichas sustancias no es nuestra labor, pues el problema que vemos en la realidad es el abuso y la alienación, la autodestrucción y el aletargamiento. No vemos a gente consumiendo sustancias de forma responsable, al menos en la generalidad, por lo tanto no vamos a hacer apología de algo que ha destruido, y destruye, multitud de movimientos populares que amenazan al poder en pos de una “virtud” que no vemos por ningún lado. Existe un problema: el abuso de estas sustancias y la autodestrucción de las personas que las consumen y, por tanto, la aniquilación de la lucha en la cual se supone que dichas personas están inmersas. Este es el problema que vemos y éste es el problema que combatimos; no estamos dispuestes a promover un uso “responsable” de las drogas, queremos promover la abstinencia porque no vemos que se esté dando un uso responsable (si es que se puede denominar responsabilidad al hecho de introducir a sabiendas tóxicos en el organismo), vemos autodestrucción, alienación, aletargamiento y casi la total ausencia de raciocinio, sentido crítico, reflexión y creatividad; virtudes todas ellas imprescindibles para la tarea que nos traemos entre manos.

¡FUERA LAS DROGAS DE NUESTRAS LUCHAS Y DE NUESTRAS VIDAS!

NO TE DEJES LLEVAR, MANTENTE LIBRE DE DROGAS, MANTENTE CONSCIENTE.

Grupo Anarquista Pirexia

www.mundolibertario.org/pirexia

grupopirexia@gmail.com


[1] Llamamos droga a toda sustancia que, introducida en el organismo, altera de algún modo el Sistema Nervioso Central, modificando las funciones cerebrales y cambiando nuestro comportamiento, percepción, sensaciones y emociones, y además, es susceptible de causar dependencia, ya sea psicológica o física, así como daño orgánico.

La dependencia producida por las drogas puede ser de dos tipos:

  • Dependencia física: el organismo necesita de la droga, tal es así que cuando se interrumpe el consumo sobrevienen fuertes trastornos fisiológicos, lo que se conoce como Síndrome de Abstinencia.
  • Dependencia psíquica: hablamos del placer que se siente cuando se consume droga, y que lleva a buscar nuevamente el consumo para evitar el malestar u obtener dicho placer. La persona siente una imperiosa necesidad de consumir droga, y experimenta un desplome emocional cuando no la consigue. Por ejemplo, la abstinencia de la cocaína no trae síntomas como vómitos ni escalofríos; en cambio se caracteriza principalmente por la depresión.

Podemos clasificar las drogas atendiendo a los efectos que producen sobre el Sistema Nervioso Central, según esta clasificación, hay sustancias que podrían clasificarse como mixtas, es decir, que pueden englobarse en varias de las siguientes categorías:

  • Depresores del sistema nervioso central o Psicolépticos: inhiben el funcionamiento del sistema nervioso central, enlenteciendo la actividad nerviosa y el ritmo de las funciones corporales. Entre los efectos que producen se encuentran relajación, sedación, somnolencia, sueño, analgesia e incluso coma. Ejemplos de estas sustancias los constituirían el alcohol, el cannabis, los diversos tipos de opiáceos (heroína, morfina, metadona, etc.), ciertos psicofármacos (como por ejemplo las benzodiacepinas o los barbitúricos), etc.
  • Estimulantes o Psicoanalépticos: producen una activación general del sistema nervioso central, dando lugar a un incremento de las funciones corporales. Se establece una distinción entre estimulantes mayores (tales como la cocaína o las anfetaminas) y menores (como la nicotina o las xantinas: cafeína, teína, teobromina).
  • Alucinógenos o Psicodislépticos: producen un estado de conciencia alterado, deforman la percepción y evocan imágenes sensoriales sin entrada sensorial. Ejemplos de estas sustancias los constituirían el LSD, peyote, psilocibina, o las drogas de síntesis (que por los efectos que producen serían más bien consideradas como sustancias mixtas estimulantes-alucinógenas).

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