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Cómo el imaginario virtual modifica nuestro pensamiento

Posted by on 28 abril, 2012

Por lo visto me van a publicar este texto en el próximo Tierra y Libertad :)

 
En estos momentos de tensión social y de protestas, es necesario reflexionar sobre el punto del “imaginario virtual” al que estamos sometidos cotidianamente. Parto de la base de que el anarquismo no propone que con actos violentos vaya a caer el sistema. Al menos el “anarquismo clásico”, como parece ser que va a ser su nuevo nombre, ta y como reflexionaban algunos teóricos como Kropotkin, Emma Goldman, etc. Y en realidad, los actos meramente violentos no parece que hayan liberado en realidad a pueblo alguno, sino que más bien lo necesario parece ser la voluntad de cambio de una gran cantidad de personas (no me gusta pensar en “masa”, como si fuera algo homogéneo). No puedes liberar una sociedad dando un golpe de Estado, por ejemplo. El pueblo estará acojonado, y “obedecerá”, por miedo. Pero no es eso lo que se quiere, ¿no? Queremos la libertad del ser humano. En ese sentido, entonces, hay una encrucijada complicada e igual no concebimos el anarquismo como lo mismo unos y otros, o con una misma estrategia.

Desde mi punto de vista hay un abuso de imaginería virtual de conflictos violentos, en general, creyendo que son los más relevantes. Tienen más peso en imágenes esos momentos, que otros procesos creativos. Por ejemplo: por cada foto de una feria del libro, donde se intercambia cultura, nuevas ediciones, libros históricos, etc., hay cien de un tipo tirando algo. Esto nos lleva a pensar que tiene cien veces más peso que un tipo tire algo. Y quizá inconscientemente se caiga en ese juego, y al darle más importancia, concibamos como lo más importante tirar cosas. Pero en realidad, lo que deberíamos hacer es colgar por cada foto de alguien tirando algo, mil fotos de comedores populares, talleres de formación, charlas-debate, ferias del libro, encuentros, mantenimieno de bibliotecas, cineforums, jornadas, redacción de textos, propuestas de autoorganización, y un larguísimo etcétera… porque se hace mil veces más y porque es también más importante.

Los disturbios de París de hace poco fueron muy violentos, un revulsivo popular de inmigrantes de segunda o tercera generación que se sentían acorralados, encima había muerto un chaval a manos de la policía, había un cabreo y una rabia enormes, etc. La armaron muy gorda. Pero no vemos que en Francia hayan tenido un cambio de sistema, ¿no? Por lo tanto, hubo mucho de eso de tirar y quemar cosas, pero… igual no hubo nada de lo que viene siendo importante (bajo mi punto de vista).

De Grecia no nos llegan más que imágenes de disturbios, pero no llegan las propuestas de distribución de kilos de comida, comedores populares, ciertas redes de apoyo que se están formando, alternativas de organización. Si en Grecia hay un cambio a mejor en algún momento (ojalá), yo creo que será más bien gracias a todo esto. Porque si fuera sólo tirar cosas, eso pasa rápido y no deja nada. Pero, nuevamente, por cada foto de un tipo en un camión descargando sacos de patatas, salen 120 de gente tirando cosas y quemando. Y de hecho, son las que elegimos para colgar en nuestra habitación, ponerlas como foto chula, etc.

Es un momento de rabia, de acuerdo, les aprietan tanto las tuercas que todo el pueblo (no sólo determinadas ideologías, ¡eh!) está cabreadísimo y necesita responder con contundencia. Pero no caigamos tan automáticamente en que nos parezca mejor la imagen de violencia momentánea, que la de trabajo creativo y el esfuerzo mantenido en el tiempo. Estamos premiando lo inmediato, lo fugaz, y lo que desde los medios de comunicación se nos propone como más importante, que lo que es realmente importante: generar alternativas viables.

Vídeos de youtube con “canciones muy cañeras” de cosas que duraron unas pocas horas, en vez de vídeos que acompañen los proyectos que se mantienen ofreciendo alternativas y que duran años y años. También sé que no todos estarán de acuerdo. Hay quien está harto de esperar a que “el pueblo” despierte. De acuerdo, yo sigo creyendo que es la manera. Y que la propaganda por el hecho es, en realidad, dar ejemplo. Crear ejemplos de otras formas de relación laboral, de alternativas de consumo, de alternativas de organización social.

Propaganda por el hecho puede ser una ecoaldea, o puede ser un comedor popular, o puede ser una escuela popular. Propaganda por el hecho es demostrar que se pueden hacer las cosa de otra manera. Parece que se equipara siempre con actos violentos, pero no entiendo en realidad por qué, si ni siquiera es algo generalizado en el movimiento, aunque así nos lo quieran hacer creer.

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