El Poliamor será Feminista, o no será

¿Recordáis lo que nos pasó con la liberación sexual? Por un lado, sí fue un cambio a mejor, pero muchas mujeres sintieron que pasaban de la obligación de decir que no, a la obligación de decir que sí [1]. Y muchos hombres  empezaron a comernos la oreja con eso de “que te liberases”. Mmmh ya, y eso significa acorde a tus gustos, ¿verdad campeón?

Porque libertad es decir sí, no, ahora sí, ahora no, contigo sí, contigo no, así sí, así no. Somos igual de liberadas las que follamos sin necesidad de especial intimidad y afecto que las que necesitan especial dedicación y confianza para sentir esa apetencia. Incluso las que no follan, nunca, porque son asexuales, que también existen. Porque que seamos libres es decidir lo que NOSOTRAS deseamos hacer. NO lo que a vosotros os gustaría más que quisiésemos o estuviésemos dispuestas a hacer.

Ahora empezamos a follar más pronto y podemos hacerlo en la primera cita. Podríamos decir que ahora follamos más, pero no parece que mejor: sólo un 25% de mujeres experimentan el orgasmo en cada relación sexual frente al 90% de hombres [2]. Aunque desconozco si el dato se refiere sólo a sexo heterosexual, porque podría ser que en ese 25% hubiese bastante lesbiana contestando que sí orgasma con cada experiencia, pero es que el sexo lésbico suele ser más efectivo para eso [3]. Básicamente viene a decir que lo tenemos más fácil para conseguir coitos, que nos metan la polla en la vagina, pero ¿y para que nos estimulen el clítoris hasta corrernos? Eso no parece tan fácil el universo hetero. Sucede además otra cosa: ese porno que consumen les enseña que nuestro coño es un rasca y gana, y están en realidad más empeñados en convertirte en SU fantasía sexual, que en que tu te corras. 

Todo esto viene a significar que por norma general nos corremos menos, o en muchos casos, que igual daría masturbarnos en casa que tener un encuentro con un maromo. Ah, y precisamente es a raíz de salir estos datos que empiezan a salir en revistas femeninas todos esos artículos de que el orgasmo no es para tanto. Ya, pero eso no se lo cuentas a ellos,¿no? Yo no digo que el único fin de una relación sexual sea siempre el orgasmo. Pero una cosa es que la propia persona decida si le apetece o no llegar al orgasmo y centrarse sólo en las caricias o momentos de intimidad, y otra muy distinta es que sepas que va a ser por desatención y egoísmo puro de tu partenaire.

Por eso me mosquea mucho cuando un tío viene hablándome de liberación sexual femenina. O que clasifiquen como liberadas a las que follan más. Puede ser igual de liberada una que decide incluso el celibato temporal, por aquello de decidir nosotras, ¿recordáis? Me mosquea porque veo claro que lo que me está diciendo es que nos convirtamos más fácilmente en un objeto para su placer. Nuestra liberación real se la pela, o incluso en algún momento le causará problemas, pues atentará contra sus privilegios a la mínima que nos empoderemos y exijamos lo que merecemos.

Pues ese mismo resquemor me producen tantas hordas de hombres comiéndole la oreja a sus parejas femeninas sobre las virtudes del Poliamor, que son liberadoras y que tenemos que romper con celos y amor romántico y todo eso. Ya lo sé, queridos, ya lo sé que tengo que romper con el amor romántico y los celos. Pero a mi ritmo, a mi manera y en la dirección que yo elija. Porque quizás eso implique que decida que mis unidades familiares y equipos de crianza las quiera establecer con amigAs. Que no quiera establecer un gamos contigo, etc.  Guardaos muy mucho de no dirigir nuestra liberación para vuestros intereses. Cuestionad muy bien vuestros deseos.

Cuando os ponéis tan pesaos con el tema, yo levanto cubilete: lo que muchos de vosotros queréis es deslegitimar nuestros enfados cuando notamos que vuestros cuidados descienden con cada nueva amante que incorporáis a tu lista, y que parece que qquerais montar un harén de tías que compitamos entre nosotras por vuestro tiempo y atenciones. Porque alimentais con vuestras actitudes, frases y egoísmos esa competición entre nosotras, diciéndonos lo que queremos oír, no lo que realmente sentís, deseáis, pretendéis, pensáis. Incluso cuando nos recomendáis que busquemos otros amantes, pero eso sí, en cuanto perdéis tiemp, atenciones, etcétera, cuando sois vosotros los que queríais quedar con nosotras pero no, porque hemos quedado con otro, ahí vuestras quejas sí son legitimadas, las disfrazáis de quejas racionales, mientras las nuestras son “puros celo que debemos trabajar” y entra en “lo emocionales y dependientes que somos”. Eso, queridos, es convertirse en polifakes, y no sois uno  ni dos, estáis empezando a covertiros en plaga.

Si propugnamos que somos capaces de amar a varias persona a la vez, lo cual es auténticamente posible, por supuesto, ninguna persona debería notar un descenso en afectos y atenciones. Ni sentir que estorbamos. Porque en ese caso estás disfrazando de poliamor tus “atávicos impulsos” de monogamia secuencial. Si te interesamos secuencialmente, pero es interesante dejar a chicas de reserva en la chorvagenda eso es lo mismito que ir saltando de una a otra que hacíais toda la vida, lo que pasa es que ahora pretendiendo que ellas sí mantengan la relación como siempre y disfrazándolo de moderno y feminista. Y como nosotras tenemos esa tendencia a la autocrítica, esa obsesion y complejo por “no seros pesadas”, ahí que nos ponemos a trabajarnos los celos y a cuestionarnos, hasta que decimos “¿pero qué coño?, ¿yo quiero esto? Y una mierda!”. Pero hasta que llegamos a ese punto, ya nos hemos hecho un recorrido culpabilizante y emocionalmente agotador. Porque, queridos, ¿y vosotros, cuándo os cuestionáis? ¿Cuándo cuestionáis vuestros deseos, querencias, programaciones mentales y machismos?.

Es algo muy masculino, seguro que muchas lo habéis experimentado: saber que esa frase de “si está contigo es porque te quiere” es más falsa que el brillo en los ojos de Espe en sus carteles de campaña electoral. Que hemos vivido esa experiencia de que te digan que te quieren y que no quieren romper contigo, que no te hagan ni puto caso pero sí a la(s) otra(s), o el caso justito para que permanezcas, confundida, o incluso boicoteen la relación para que seas tú quien dé el paso. Así que compañero-que-tanto-sabes-sobre-liberación-femenina, si esa es tu liberación, no la quiero.

Me parece clave e incluso más importante para luchar contra la desigualdad en relaciones hetero el despatriarcalizarse comportamientos que andar multiplicando relaciones. Si cada una de las relaciones que establecemos es injusta, y como dice Silvia Federici [4], le sale mucho mejor a un hombre en economía de cuidados, pues obtiene más de lo que da, multiplicarlas no va a resolver ningún problema. Porque no está en el número, está en el tipo de vínculo en sí. 

Frente al amor incondicional que nos venden como propiamente femenino, incluso con arrechuchos budistas, propongo cuidar pero a cambio de que nos atiendan y nos cuiden. Que no sean sus deseos los que marquen el ritmo, ni vayan nunca por encima de nuestras necesidades. Porque no dudéis que todo cambio, si realmente es liberador para el grupo oprimido, suele ser muy incómodo para el grupo opresor. Si es el grupo opresor el que pretende liberarte, desconfía, aquí hay gato encerrado.

Y con esto no quiero deslegitimar el Poliamor para nada. Tengo relaciones abiertas desde que tengo 15 años, aunque siempre he sido más afín al término amor libre, pues ¿qué otra cosa podría ser el amor sino libre?, se preguntaba Emma Goldman. Estoy encantada de que salgan a la luz nuevas posibilidades relacionales, desde la anarquía relacional, al poliamor, y a muchas otras cosas que aún no tienen ni nombre, e igual no tenemos que obsesionarnos en que lo tengan. Lo que intento es limpiarlo de moderneces y poner sobre el tapete que se están dejando de lado cuestiones de género, y por supuesto de etnia, raza y clase, que son muy relevantes para que este tipo de relaciones sean realmente un cambio, una revolución o formas de resistencia ante el capitalismo. Si no, serán un mero subproducto del devenir neoliberal. Que tengamos cuidado, que puede ser una nueva forma de camuflar opresiones atávicas. Que no estamos haciendo esto para que ahora los maridos puedan tener esposa y amante sin plantearse nada más sobre afectos y cuidados.

El Poliamor, para ser algo nuevo y revolucionario, sólo puede salir de cuidarnos, respetar nuestros ritmos y evolución mutua, y tener en cuenta todos los vértices de la figura geométrica, no solo vuestros propios culos, deseos, necesidades e inmadureces emocionales. Esto es nuevo y estamos todxs explorando, tenemos que ser todxs lxs que salgamos de nuestras zonas de confort, lxs que exploremos los límites. Y quienes decidamos cuándo estamos fuertes y cuándo estamos débiles. No ritmos impuestos.  El Poliamor, para ser revolucionario tiene que tener en cuenta las vulnerabilidades de cada cual.

Que los errores que cometen ellos suelen ser unos, que los que cometemos nosotras, otros, por socialización. Y que aunque transitemos el género, va a pesar mucho aquel del que vengamos. Que habrá que repensar estas cosas en estos términos.

Lo que estoy es dando un toque de atención: chicas, ya nos ha pasado otras veces, que nos la han colao con lo de la liberación. Que no nos vuelva a pasar. Que el Poliamor nos salga a cuenta, no a llantos. Que el Poliamor nos libere, no nos empequeñezca y nos encarcele en jaulas de celos. Por eso, queridas, porque llevo tiempo de relaciones abiertas y algo de tiempo en eso que se llama relaciones poli, que ahora hay una oleada de gente interesada en este tipo de relaciones, que os pongo sobre aviso y exijáis ciertas cosas a vuestros compañeros: “Muy bien, querido, ¿quieres abrir la relación? Fenómeno, pero ¡despatriarcalízate primero y no me impongas tus ritmos”. Y a vosotras “si esto no lo aguanto, me salgo”. No esperéis que se aclaren, no espereis que se den cuenta. No esperéis. No os forcéis. Seguid adelante con vuestras vidas. El amor bueno no duele, el amor bueno amplía, ayuda a crecer, se disfruta.

PD: me he centrado en el binarismo y en relaciones heterosexuales porque tanto mi experiencia mayoritaria como la de muchas mujeres con las que he compartido pensamientos sobre este tema, se enmarcaban en esto. Es en el Poliamor hetero donde yo detecto problemas de desigualdad graves, lo cual no quiere decir que en relaciones donde no cabe heteronormatividad ni binarismos se produzca, pero no me considero legitimada a hablar de ello.

[1] Informe Hite, Shere Hite.

[2] Lauman, E. O. Gagnon, J. H. y Michael S. (1994) The social organization of sexuality: sexual practices in the United States. Chicago, Univeristy of Chicago Press. En Biaggio, M. y Hersen, M., (Eds) Issues of Psychology of women. Kluwer academic publishers

[3] Justin R.Garcia MS, PhD1,2,*, Elisabeth A. Lloyd PhD1,3, Kim Wallen PhD4 y Helen E. Fisher PhD1,5 . (2014) Journal of Sexual Medicine, vol 11, pages 2645–2652.

[4] Federici, S. (2012) Revolución en punto cero. Ed. Traficantes de sueños.

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