El Gato Sobre el Tejado Nº1

Editorial

Memoria y república.

En el mes de abril aniversario de la república nos encontramos con la polémica de la memoria histórica, ¿nos encontramos en un resurgir de las ideas?, ¡no!, estamos mas atascados que nunca, no hay unos principios básicos, y ni tan siquiera merece buscarlos a veces de quien nada hay que sacar.

Dicho esto, es porque en los últimos días parece que la memoria va asociada a una bandera, que por derrotar a un rey que nada pinta y nada hace (algo hará), y que se encuentra ya destronado, o por lo menos el golpe de efecto de la transición a nivel mediático supone el fin de estas décadas de perdida de mentalidad libertaria, ya no solo conciencia de clase, si no de cultura, mentalidad y educación, un sistema de vida solidario, que porque se disfrace una bandera y se reconozca una memoria, no vamos a conseguir recuperar aquellos valores que empezaron a crecer.

Es la maquinaria judicial y mediática del estado, dentro de este contexto histórico, la que ha puesto en el nombre de Garzón la victima por los valores y la memoria histórica, es la legitimidad de la seguridad en el sistema, la falsa idea de que se pueda conseguir una meta real, la ilusión de que nos quiere hacer creer que vivimos en un mundo justo.

Desde la transición hasta ahora todos los avances sociales conseguidos se han ido perdiendo, y teniendo en cuenta que muchos de estos organismos sociales a los que se les arranco algunos derechos y reconocimientos, son herederos del sistema franquista, han provocado sus credenciales como un sistema sostenible e igualitario, pero la totalidad político-partidaria de éste, ha provocado que las ideas alternativas y todas las ideologías y teorías escritas y habladas que en el viento parece que quedaron, se hallan marchado sin más, esto es lo que provoca lenta y duramente que la memoria histórica sea borrada en un proceso largo pero definitivo, vivimos dentro de un marco crítico impuesto, en el que quieren que nos posicionemos siempre frente ha algo y no en común alternativa.

De nada sirve instaurar una república, de nada sirve el reconocimiento en la historia si la escriben los vencedores, de nada sirve tener ha alguien en contra, si no somos capaces de estar en continua evolución, si no somos capaces de dar una alternativa, de nada sirve darle poder al poder, solo sirve el cambio social, solo sirve el diálogo popular, el debate, la unión a través de la lucha y la acción directa, si de verdad queremos un cambio real, solo cabe arrancárselo.

Todo esto sería un hermoso debate sobre que pretendemos y como lo obtenemos, hermoso porque si fuéramos capaces de sacar algo en común, estaríamos entonces haciendo algo, pero no, la sociedad aborregada espera en el salón de su casa rascándose la barriga, otros infelizmente pagando facturas, y otros pensando nada mas que en el beneficio propio y lo mal que les trata la vida, ¡egoístas!, que no abren su cabeza a sus inquietudes, que no son amables ni siquiera con su propia persona, no son consecuentes ni de sus actos, ni de valerlos por la fuerza que tienen.

De verdad que a veces pienso que lastima de año 36, que lastima cuando no teníamos bandera, que lastima cuando pudo ser, y que lastima que nos vendimos a la pasividad, y abandonamos nuestros sueños, que lastima las vidas que lo pagaron, y con que ganas aprieto mis dientes mientras escribo esto.